qué nivel de espontaneidad, de no cálculo, o de apuestas estratégi- tización de la televisión pueden leerse también como una memoria


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1 INTRODUCCIÓN El presente libro constituye una versión reelaborada y completada de la disertación doctoral "Conflicto., hegemonía y nacionalismo tutelado en Colombia : Entre la comunicación gubernamental y la ficción noticiosa de televisión", presentada por el autor en abril de 2009 con miras a obtener su doctorado en Lenguas y Literaturas Hispanoamericanas., con énfasis en Estudios Culturales., en el Departamento de Lenguas y Literaturas Hispanoamericanas de la Universidad de Pittsburgh, Pensilvania, Estados Unidos. En este trabajo intentamos comprender y desenmarañar algunos de los procesos y los actores centrales participantes en la producción de la hegemonía en Colombia durante los ocho años correspondientes a los dos gobiernos del presidente Alvaro Uribe "Velez, Por una parte prestamos~atención a lo relacionado con la demanda, consciente o inconsciente., a comienzos del nuevo milenio, por parte de amplios grupos de la sociedad colombiana, de un modelo de orden social y político y de autoridad estable, en el contexto de una violencia muchas veces inmanejable que ha sumido a la población en sensaciones y percepciones de caos, inviabilidad o no-futuro como Estado-Nación. Tras la frustración en 2002 del proceso de paz de Andrés Pastrana con las FARC, la opinión vira hacia posiciones de apoyo a la búsqueda de una salida 25

2 INTRODUCCIÓN al problema de la violencia a través de la confrontación militar de la guerrilla. Queremos mostrar en esta investigación la manera como se articula el proceso de definición y construcción discursiva y mediática de un enemigo principal de la seriedad, al igual que el proceso de distribución de la culpa por las violencias vividas, con la elaboración del discurso nacionalista desde el poder, pero también, con las lecturas o imágenes preferenciales del conflicto (que consideraremos aquí como "ficciones") ofrecidas por los medios de comunicación y, especialmente, por los informativos de televisión. Aquí nos encontramos con un tema y un problema que atraviesa y articula todos estos elementos y es el fenómeno delincuencia! del secuestro como práctica financiera de la guerrilla de las FARC. Dado el profundo y extendido resentimiento que la extorsión y el secuestro guerrilleros han producido en las innumerables personas de muy distintas clases sociales que han sido víctimas de este delito, la figuración televisiva de un fenómeno tan dramático como éste (por su impacto en las relaciones individuales, familiares y sociales), amplificado desde un medio por excelencia también dramático y emocional como lo es la televisión, va a constituirse en un referente o lugar de sentido clave para la reorientación afectiva de la población a favor y a través de un nacionalismo que hemos denominado "antifariano" (contra las FARC). Los capítulos dedicados al estudio de caso de la tematiza-r ción por Noticias Caracol de la liberación de Clara Rojas y Consuelo González, y de la propuesta de Hugo Chávez de "des clasificar" a las EARC y al ELN de las listas internacionales de grupos terroristas,'presentan evidencia suficiente de la emocionalidad involucrada en el tratamiento televisivo del secuestro, y del papel que juegan los informativos de televisión en la construcción de los sentimientos y los afectos y desafectos políticos de los miembros de la audiencia. Cómo interactúan los procesos y factores arriba anotados, con qué nivel de espontaneidad, de no cálculo, o de apuestas estratégi- 26 INTRODUCCIÓN cas y de subordinación a lógicas instrumentales, es también parte de nuestra indagación en torno a cómo funcionó entonces, bajo los años de gobierno de Uribe Vélez, la hegemonía en Colombia. Probablemente.el lector hallará también en este libro elementos teóricos y empíricos de comprensión de cómo funciona la hegemonía en Colombia con posterioridad a la era Uribe. Nuestra investigación se concentra en dos ejes centrales: en la comunicación gubernamental y los lugares de sentido y de significación propuestos a través de ella por el discurso del presidente Uribe Vélez, de un lado, y de otro, en la información noticiosa producida desde el medio preferido por los colombianos en esos años para informarse: la televisión. En el seguimiento a estos dos fenómenos nos interesa analizar los procesos de ficcionalización de la realidad que a través de ellos tienen lugar. Pareciera que asistimos en nuestro tiempo, no solo en Colombia, sino también en otros países de América Latina e incluso del mundo desarrollado, a fenómenos de intensa ficcionalización de la realidad desde el discurso del poder o el de los medios, que pueden eventualmente amenazar el conocimiento medianamente objetivo y equilibrado de la realidad, así como las condiciones básicas para el desarrollo de una experiencia política y cultural pluralista. El primer capítulo es un texto introductorio al contexto del cual surge la política y el discurso de la "seguridad democrática" de Alvaro Utibe Vélez. Especial atención se presta en este capítulo al fracaso de las negociaciones de paz del Caguán como factor de impulso al ascenso de la candidatura de Uribe Vélez, así como al proceso de privatización de la televisión y de desaparición progresiva de varios espacios informativos y de una diversidad de voces que existían bajo el anterior "sistema mixto" de televisión, a pesar de las restricciones bipartidistas que lo caracterizaban. En un país desmemoriado como es el nuestro, los apartes dedicados a la priva- tización de la televisión pueden leerse también como una memoria 27

3 INTRODUCCIÓN INTRODUCCIÓN crítica de lo que desapareció en la televisión pública o semipública que teníamos antes de la privatización de 1998., y del'abandono hasta nuestros días, por parte de nuestros grupos dirigentes., de sus deberes frente a la construcción de una política pública seria y coherente de televisión. Esa memoria de la privatización y la concentración de medios previas a la llegada al poder del gobierno de la "seguridad democrática", permite igualmente al lector., considerar las posibles implicaciones que pudo haber tenido el que los dos gobiernos de Utibe Vélez transcurrieran en medio de un nuevo sistema económico-político de los medios de comunicación mucho más concentrado' y menos heterogéneo y pluralista. La primera parte del segundo capítulo trata de explicar con cierta objetividad en un tema que sigue polarizando a los colombianos hoy aunque ya no de la manera bipolar y maraquea en que lo hacía durante el gobierno de Uribe Vélez la política de la "seguridad democrática", el complejo contexto colombiano de coexistencia simultánea de conflicto y posconflicto, e intenta ofrecer una descripción de la situación nacional con algunas cifras e indicadores concretos, que nos permitan valorar con elementos sólidos de juicio, la validez, la justeza o la impropiedad de ciertos discursos sobre la realidad del conflicto y de la crisis humanitaria de aquellos años en Colombia. El lector encontrará en este capítulo, como a lo largo de todo el libro, una lectura crítica y una discusión del papel de los medios y del periodismo frente al gobierno Uribe, y frente a sus responsabilidades en cuanto a la ausencia de una agenda autónoma sobre los problemas nacionales. Intentando mostrar distintas temporalidades socio-culturales y las tensiones que tienen lugar en el ejercicio de la hegemonía y la contrahegemonía, en el capítulo se analizan los "consejos comunitarios" presidenciales dé los sábados y se contrastan con la "Minga" comunitaria de los pueblos indígenas, que desde otra experiencia de "comunidad" aparece en la calle y en las carreteras, pero además en el "agora electrónica", dada su respetabilidad como opción de lucha pacifista y como uno de los más importantes movimientos sociales organizados de los últimos años en el país. El capítulo 3 se mueve entre el análisis de algunas características del patriotismo uribista ancladas en lo más conservador y tradicionalista de la cultura colombiana, varias de las cuales nos remiten a referentes del siglo XIX y a la Constitución conservadora de 1886, y el estudio de algunos sucesos claves del año 2008 que evidencian la convivencia perfecta de esa retórica patriótica exaltada con la subordinación a la política exterior de Bush y -a su doctrina de la soberanía limitada y la guerra hemisférica contra el terrorismo. La relectura de la historia del último medio siglo en clave conservadora y antiterrorista, y el papel jugado en esa nueva narración o re-narración de la historia por algunos de los intelectuales orgánicos del uribismo, se explora allí con cierta profundidad. La estigmatización de los movimientos sociales, de los defensores de los derechos humanos, de la izquierda democrática y de los intelectuales y periodistas críticos u opositores, en un clima bipolar de buenos y malos, de amigos y enemigos, auspiciado por el discurso antiterrorista, se analiza también en el capítulo. La definición de un enemigo principal y la producción y reproducción sistemática de un "nacionalismo antifariáno" (con la ayuda del militarismo y de los abusos de las propias PARC), son analizados en este capítulo como componentes principales de la hegemonía y del proceso de profunda reorientación afectiva de la nación llevado a cabo durante los años de gobierno de Uribe Vélez. En la medida en que mi disertación doctoral fue sustentada en. abril de 2009 y retorné a Colombia en mayo de ese año, pensando en la futura publicación de la misma, seguí recopilando información para los años 2009 y 2010, que completara el segundo período de gobierno de Uribe Vélez ( ), integrando información relevante aparecida en 2011, 2012 y parte del 2013, y sistematizando 28 29

4 INTRODUCCIÓN INTRODUCCIÓN - un archivo de prensa sobre los temas objeto de mi análisis. La idea era disponer de algunos materiales documentales básicos que permitieran dar cuenta del conjunto de hechos y procesos que dieron forma al segundo período de gobierno del presidente Uribe y que hiciera posible avanzar en una evaluación integral de la influencia de sus dos gobiernos sobre la cultura política de los colombianos. Los meses transcurridos entre la sustentación de mi tesis en abril de 2009 y el presente (octubre de 2013), resultaron muy valiosos para tomar cierta 'distancia histórica frente a los hechos indagados, afinar la comprensión de los temas y problemas estudiados, llenar algunos vacíos documentales, y precisar la comprensión teórica y metodológica de los fenómenos analizados. El capítulo 4, a diferencia de los demás capítulos que hacían parte de la disertación doctoral, constituye un tema nuevo escrito durante el año 2013, usufructuando esa posibilidad de un relativo distanciamiento histórico y contando con nuevos datos e informaciones, -así como con nuevos desarrollos de los procesos judiciales relacionados con algunos de los graves escándalos allí estudiados. Este capítulo está dedicado a la sistematización y al análisis de esos hechos y procesos que fueron horadando parcialmente la credibilidad y la legitimidad del gobierno de Uribe Vélez, y a la revisión crítica del comportamiento y la posición política y periodística de algunos de los grandes medios y corporaciones mediáticas frente a esos escándalos, así como frente a la figura del presidente Uribe y sja gobierno. Los capítulos 5 y 6 están dedicados al análisis de dos noticias vinculadas a dos temas centrales del debate público en Colombia en los años estudiados: el tema del secuestro y del intercambio humanitario de secuestrados en manos de las FARC, por guerrilleros presos, de un lado, y el tema de las relaciones de Colombia y Venezuela, de otro. Dos países hermanos que en términos económicos dependen el uno del otro, pero que se orientan hacia modelos político-ideológicos radicalmente opuestos. Recordemos que en el período analizado, los dos gobiernos experimentaban una mutua prevención y desconfianza. La Venezuela de Chávez temía una alianza de Utíbe Vélez 'con EE.UU. para ahogar su proyecto bolivariano, y Colombia desconfiaba de Chávez y de su eventual apoyo a la guerrilla de las FARC. El otro eje de conflicto y de interés lo constituían, de un lado, la intransigencia de Uribe y su práctica inacción frente a la posibilidad de un intercambio humanitario con las FARC (mientras los rehenes de las FARC se consumían en la selva, algunos con diez años de cautiverio). De otro, la posición activa de Hugo Chávez frente al intercambio humanitario, su mediación frente a las FARC para la liberación de rehenes, y el importante papel jugado por él en la internacionalización del. tema del intercambio y de la búsqueda de soluciones negociadas al conflicto armado colombiano. Pero el interés de este estudio de los noticieros y de su relación. con el concepto de hegemonía es ver cómo se articulan en los informativos de televisión lógicas narrativas ficcionales con formatos de representación realista de los hechos noticiosos, cómo funcionan sus discursos y narrativas con respecto al poder gubernamental, si son autónomas o subordinadas; cómo titulan la noticia y en qué términos y con qué fono se refieren a los poderes públicos; cómo se expresa el pluralismo en cuanto a quiénes son entrevistados en las reacciones a la noticia; cómo funcionan desde las narrativas del informativo los procesos de creación de solidaridades con los secuestrados y con sus familiares; qué causas y qué víctimas se visibilizan y cuáles se invisibilizan desde las historias propuestas por los informativos de televisión; qué tipo de ciudadanos prefiguran o construyen los relatos informativos de televisión; a qué campañas nos invitan a vincularnos y qué posibilidades de participación y de movilización ciudadana obturan, bloquean o deciden no promover con sus silencios y omisiones; qué tipo de inserción mental del ciu

5 INTRODUCCIÓN dadano televidente en el mundo global o en la América Latina de hoy, por ejemplo, posibilita la información internacional que ofrecen nuestros telenoticieros. Por último quiero referirme a algunas cuestiones de método. Esta disertación representa ante todo un trabajo ínter y transdisciplinario éntrela comunicación y los estudios sobre el periodismo., el análisis crítico del discurso, -las teorías narratológicas, la teoría literaria como teoría de la sociedad (MLjail Bajtín, el dialogismo, la monoglosia, la heteroglo'sia), el análisis cultural y los estudios políticos. Estos saberes confluyen en varios apartes de los capítulos de esta disertación en el- desarrollo de una crítica política de la cultura y de una crítica cultural de la política. Estas confluencias disciplinarias o de "campos" (La comunicación, antes que un saber disciplinar, constituye un campo en el sentido de Bourdieu) entre las ciencias sociales y las humanidades, alimentadas por el pensamiento crítico de Gramsci sobre la hegemonía, permiten inscribir mi trabajo en la tradición de los estudios culturales. Dos precisiones de método finales. La primera, sóbrelas fuentes utilizadas. Además de los libros que integran las fuentes secundarias, hay en nuestra documentación una amplia variedad de artículos periodísticos noticiosos y de opinión, impresos y electrónicos. Usamos también anotaciones, citas textuales, tomadas de libretas de campo de'análisis de programas televisivos informativos y de opinión. Tal vez lo más innovador en este trabajo es la visualización de muchas horas del formato de noticieros, su grabación, transcripción y análisis, que ha permitido descubrir un importante plus de la fuente audiovisual televisiva frente al documento escrito. Un plus de emocionalidad, de fuerza dramática, de espontaneidad, de exceso semiótico, que permite revelar posiciones y percepciones de la realidad y de la vida social que la cultura y el documento letrados por lo general tienden a filtrar y desechar. INTRODUCCIÓN La segunda precisión es que una parte importante de los hechos noticiosos o de debate público en que se concentra nuestro análisis ocurrieron durante el segundo período de Uribe Vélez y particularmente en el Por eso buena parte de las fuentes corresponden a esos años. A riesgo de tener que decirlo con demasiada cercanía frente a los hechos estudiados y sin la ventaja del historiador que vuelve sobre el pasado desde la perspectiva producida por el flujo de los años, hay que decir que 2008 fue un año clave. Allí se condensaron el pico más alto de los logros del uribismo y quizás los primeros sintonías graves de su crisis y del pesado lastre de sus intolerancias. Y de esos desarrollos pudimos ser testigos de primera mano, con la saludable distancia de la lejanía física, pero con la cercanía tecnológica que produce la aldea global. Escribir la base de este trabajo, los primeros tres capítulos y los últimos dos, en la tranquila ciudad de Pittsburgh, con una valiosa distancia frente a la polarización que vivían en sus vidas cotidianas mis familiares, amigos y conocidos. en Colombia, constituyó una gran posibilidad para mi escritura y el trabajo reflexivo y analítico que a través de ella llevé a cabo. El análisis que aquí proponemos no constituye una visión ni total ni exhaustiva de los ocho años de gobierno de Uribe Vélez, sino uno que involucra prioritariamente, la comunicación, la política, el periodismo, los medios de comunicación, la cultura y la cultura política. Aunque la privatización neoliberal está muy presente, sobre todo en lo que tiene que ver con la concentración económica en el sistema de medios y en la televisión en particular, estudiada en el primer capítulo, la economía es un eje de análisis ausente en el presente trabajo. Una visión integral de los dos, períodos de gobierno de Alvaro 'Uribe Vélez tendría que incorporar los hallazgos "de trabajos similares al aquí presentado, con estudios sobre la inversión extranjera, las titulaciones mineras entregadas bajo la era Uribe, la concepción del desarrollo -agrario presente en manejos como 32 33

6 INTRODUCCIÓN los de Carimagua y Agro Ingreso Seguro., las exenciones tributarias a las corporaciones y a las grandes empresas que acompañaron la política de "confianza inversionista", la política asistencialista de subsidios a los pobres extremos y a los excluidos a través de Acción Social, la política de empleo., la construcción de vías y la impreparación de la infraestructura y de las economías sectoriales para los tratados de libre comercio., entre otros asuntos. Otro tema que tendría que abordarse, con detalle sería el de la política militar en las regiones en disputa por actores ilegales como los paramilitares y la guerrilla, y el impacto sobre la seguridad, la vida cotidiana y la situación de derechos humanos de la población civil, de la ofensiva militar oficial contra las FARC en esas áreas marginales y en las zonas de colonización del Guaviare, Meta y Caquetá. Quiero agradecer finalmente al Departamento de Lenguas y Literaturas Hispanoamericanas de la Universidad de Pittsburgh por su apoyo institucional a mis estudios de doctorado, a la Biblioteca Hulmán de dicha universidad por su acogida, su rica oferta bibliográfica sobre América Latina y las buenas y necesarias siestas en sus cómodos sofás. Una especial gratitud a John Beverley, Juan Duchesne Winter y Hermann Herlinghaus, director de mi disertación, por la atención brindada a un tema bastante heterodoxo para un departamento de literatura, aunque inscrito de manera evidente en los estudios culturales. A Hermann, agradecerle su lectura atenta y sus comentarios y sugerencias que me llevaron a percibir de forma más consciente las dimensiones político-afectivas involucradas en la obra política y discursiva del uribismo. A Fred Evans, lector externo y amigo entrañable, mi agradecimiento por su amistad, su interés y amor por Colombia y por compartir un compromiso con un mundo más justo, más tolerante, más libre y más plural en lo político y en lo cultural. Mis agradecimientos más sentidos también a la Universidad Nacional de Colombia que me otorgó una comisión de estudios 34 INTRODUCCIÓN remunerada que me permitió dedicarme de tiempo completo a mis estudios doctorales, privilegio con el que no cuentan hoy nuestros estudiantes de doctorado. Bogotá, 14 de octubre de

7 CAPÍTULO n I.A COMUNICACIÓN DE LA "SEGURIDAD DEMOCRÁTICA", EL MENSAJE PATRIÓTICO distanciamiento del periodismo de televisión de la práctica de cruda exhibición de los cadáveres como trofeos de guerra (estimulada en los años anteriores por la oficialidad militar como demostración de sus éxitos en las operaciones contrainsurgentes),84 es importante tenerlo en cuenta pues puede haber incidido en una mayor sensación colectiva de seguridad por parte de los colombianos durante los ^ años de gobierno de Uribe Vélez. Los logros de la "seguridad democrática" y sus usos político-propagandísticos: el nacionalismo de ícvive Colombia, viaja por ella" Una de las direcciones iniciales de la política de "seguridad democrática" estuvo orientada a recuperar la seguridad en algunas de las principales troncales y carreteras del país donde viajeros y transportadores eran víctimas permanentes de las "pescas milagrosas" de la guerrilla, con propósitos de secuestro y extorsión, o bien por bandas de delincuentes comunes dedicadas al pillaje. Ese tipo de acciones había disminuido significativamente el desplazamiento por tierra de los viajeros de una ciudad a otra, de un pueblo a otro, al producirse una sensación muy generalizada de temor y de inseguridad en las vías, y había dificultado y en algunas regiones impedido el transporte y la llegada de muchas mercancías. El gobierno Uribe 84. En nuestra investigación sobre los medios y el proceso de paz con las FARC durante Pastrana, encontramos varios ejemplos de cruda exhibición de cadáveres de guerrilleros frente a los medios como "muertos-trofeo". Algunos camarógrafos realizaban unos paneos y unos acercamientos bastante crudos a los cuerpos sin vida. Ver Fabio López de la Roche (investigador principal), Leandro Peñaranda y Neison Castellanos, Informe final de la investigación "Rutinas profesionales y discursos hegemónícos en la información periodística sobre conflicto armado y proceso de paz con las FARC en Colombia durante 1999" (Bogotá: Colciencias-IEPRI, 2001). empezó a impulsar una política de vigilancia en las principales carreteras del país, por parte de la Policía Nacional y de las Fuerzas Militares, y a organizar durante los fines de semana coincidentes con los lunes festivos, denominados en Colombia "puentes" que la gente aprovechaba para visitar a sus familiares o para asistir a festividades regionales, operativos y caravanas de seguridad para proteger a los viajeros. Esa política de seguridad en-las vías se'articuló a una campaña publicitaria de la misma que se denominó "Vive Colombia, viaja por ella", difundida de manera amplia por muy distintos medios de comunicación, con un jingle muy pegajoso y sintonizado con el sentido del disfrute del paisaje y del viaje por el territorio nacional propio de los colombianos.85 Desarrollar este tipo de política constituyó no solo un acierto político, sino también una decisión de implicaciones significativas en lo comunicativo y en lo cultural. Acierto político porque abordó un asunto de importancia central para la población, descuidado por la desidia, la permisividad y la falta de acción de los gobiernos :anteriores para garantizar una condición básica para la seguridad física de los ciudadanos colombianos y de los visitantes extranjeros, así como para la seguridad económica de la industria y el comercio nacionales.86 No es casual entonces que el empresariado y el comer- 85. Me refiero., por supuesto, a los colombianos que pueden viajar y que cuentan con recursos para hacerlo; que no son pocos, pero distan de ser todos. Siempre me he preguntado alrededor del orgullo por nuestros dos océanos, que sería bueno saber cuántos colombianos no conocen el mar. 86. Sobre algunos de los problemas generados por la falta de una política de seguridad en las principales carreteras del país, pueden encontrarse algunos argumentos importantes en el libro de José Obdulio Gaviria, A. Uribe lo que es de Uribe (Bogotá: Planeta, 2006), pp Si bien puedo estar de acuerdo con algunos argumentos de Gaviria, sus escritos (en general) deben leerse con particular atención crítica, en la medida en que combina argumentos plausibles y en algunos casos válidos, con visiones y tesis claramente propagandísticas, en ocasiones expresadas torciéndole el cuello a la verdad de los hechos para

8 CAPÍTULO u ció hubieran brindado todo su apoyo al éxito de este programa, que junto con el retorno de la Policía y las Fuerzas Militares a más de cabeceras municipales., permitieron que numerosas empresas pudieran volver a vender sus mercancías a un número igual o mayor de municipios., a los cuales les estaba vedado entrar por las amenazas de secuestro o de incautación de sus vehículos y productos. ccvive Colombia, viaja por ella" constituyó también., hasta cierto punto, un acierto social, comunicativo y cultural, de un lado, en la medida en que la: reactivación del turismo interno, muy popular, en Colombia en virtud de la variedad y riqueza de sus paisajes y de sus culturas regionales, deprimido durante algunos años por el deterioro de la seguridad en las carreteras, restableció, unos flujos de viajeros importantes para las diversas economías que se articulan alrededor de esos viajes interiores, como también para la comuni- ^cación y la interacción cultural entre las regiones.87 Adicionalmente, más allá de este indudable y comprensible apoyo empresarial a ccvive Colombia, viaja por ella", y del impacto económico positivo de la reactivación del turismo interno, funcionó una razón cultural de fondo y es que la campaña generó una alta aceptación social al posibilitar que miles de colombianos volvieran a viajar por tierra durante las festividades nacionales y regionales con el fin de visitar familiares cercanos, parientes y amigos o de participar en los acomodados a una propaganda ideológica muy elemental a favor del gobierno de Uribe Vélez, y con una fuerte carga de moralismo y rnaniqueísmo en el planteamiento de los debates sobre los problemas nacionales. 87. Como permanente viajero y conductor por las carreteras nacionales, disminuí notoriamente mis viajes entre 1997 y 2004 por razones relacionadas con la anotada inseguridad en las vías. En diciembre de 2004 y enero de 2005, viajando por carretera de Bogotá al Parque Tayrona, en la costa Caribe colombiana, fui testigo de los impresionantes por el esfuerzo humano y la cantidad de personas que involucraban operativos de seguridad y de control en las vías que acompañaban los desplazamientos turísticos en las vacaciones de fin de año y que garantizaban una importante seguridad y confianza a los viajeros. 122 LA COMUNICACIÓN DE LA "SEGURIDAD DEMOCRÁTICA", EL MENSAJE PATRIÓTICO jolgorios y festividades regionales y locales que permiten renovar los lazos afectivos individuales y colectivos. Una cierta seguridad en las vías como condición para la reactivación de los viajes ligados al cultivo de las relaciones familiares, en un país como Colombia, donde la familia ampliada o extensa es muy importante como red de soporte económico y afectivo, estaba también detrás del amplio respaldo ciudadano brindado a esta iniciativa gubernamental. Es importante también recordar en este punto que, durante varios años, los sectores medios y muchas personas de las clases populares que tenían que viajar a otras ciudades por razones familiares -o de trabajo, hicieron muchas veces un esfuerzo económico para pagarse el viaje en avión y evitar de esa manera los riesgos del secuestro o de los retenes guerrilleros en las vías terrestres. Durante muchos años una troncal estratégica como la vía Bogotá-Medellín estuvo in- ' terferida por asaltos y ataques del ELN y otros grupos guerrilleros a camiones y automóviles particulares. Pero entre la validez de la política de seguridad en las vías y su manejo político-publicitario hay que observar también los problemas que allí aparecen para la calidad y la cobertura de la información que los colombianos reciben acerca de los asuntos nacionales. Un aspecto problemático de "Colombia vive, viaja por ella", tenía que ver justamente con sus usos político-propagandísticos por parte de un gobierno que, como ningún otro en nuestra historia reciente, hizo un uso intensivo y deliberado de la propaganda para promocionar sus políticas y para generar una buena imagen presidencial. Detengámonos un poco en la definición de la noción de propaganda, pues nos vamos a encontrar muchas veces con el fenómeno en las páginas que vienen. Ella ha sido definida como el / Control, manipulación y comunicación intencionales de información e imaginería destinados a lograr ciertos objetivos políticos 123

9 CAPÍTULO n LA COMUNICACIÓN DE LA "SEGURIDAD DEMOCRÁTICA", EL MENSAJE PATRIÓTICO La asociación histórica más común que suscita el término se relaciona con los momentos de guerra o de crisis nacional! En estas situaciones los medios masivos se movilizan en intentos a menudo emotivos, de gran escala y sistemáticos, destinados a alentar ciertas opiniones y ciertas actitudes respecto de determinadas cuestiones. Por lo tanto, la propaganda se entiende más como una forma históricamente específica de persuasión de masas (que incluye la producción y la transmisión de textos y mensajes específicamente estructurados) encaminada a producir o promover ciertas respuestas en la audiencia masiva. Esa estrecha relación entre las formas en que se estructuran los textos y los objetivos y fines políticos para los que se les emplea es el rasgo central de la propaganda. El poder de fabricar, reprimir, o manipular la información mediática y la opinión pública con el único fin de apoyar un partido político, una causa o una medida política contradice directamente el ethos político de las sociedades democráticas liberales. De modo que no resulta sorprendente que el concepto de propaganda tenga una connotación negativa y se asocie con los Estados totalitarios. Sin embargo, esta circunstancia no debe hacernos desviar la atención de los casos de propaganda que se dieron y continúan dándose en contextos democráticos.88 Como resultado de la propaganda gubernamental, los éxitos en la 'recuperación de la seguridad en las vías terminaban magnificados y sobredimensionados por los medios de comunicación, proyectándose una valoración positiva incontestable del conjunto de la política de "seguridad democrática"., cuyas deficiencias., omisiones o errores, terminaban minimizados o invisibilizados' por efecto de 8. John Fiske, Tim O' Sulüvan et al., Conceptos clave en comunicaciónj estudios culturales (Buenos Alies: Amorrortu editores, 1997), pp esa magnificación publicitaria de los logros, generándose una sensación de que "todo va bien" en el conjunto de la acción gubernamental. Es difícil desligar este efecto propagandístico de la figura carismática del presidente Uribe y de su liderazgo personalista que analizaremos más adelante en cuanto a su puesta en escena.y las particularidades de su modelo comunicativo. Pero hay otra cara de la moneda que también es necesario analizar: la de la relación de la sociedad, de las audiencias o de los públicos de los medios de comunicación (no hablaremos por ahora ' de sus dueños y directores), con esos mensajes institucionales y'con sus significados. Socializadas en la desesperanza y en la sensación del país inviable, en el desfile diario de la muerte, de las imágenes de los atentados del narcoterrorismo de los 90 o de los pueblos destruidos por los cilindros-bombas de la guerrilla, generaciones enteras de jóvenes y nuevos adultos, seguramente encontraban en el líder carismático con su discurso salvífico y redentor, y en cam-, pañas positivas como '"Vive Colombia, viaja por ella", motivos para revertir sus arraigados pesimismos y para recuperar la fe perdida en el país. Esta actitud, que en principio es comprensible y hasta cierto punto sana, se volvía problemática cuando empezaba a traducirse en un optimismo irracional y muchas veces ideológico, actítico en su no deseo de ver deficiencias, errores y problemas, intolerante frente a quienes expresaban criticas & inconformidades, e incondicional frente al discurso oficial del-presidente-mesías en el cual se depositaban todas las expectativas de redención nacional. Delpesimismo j la incertidumbre a la nube idílica, pareciera ser el movimiento de actitudes y sentimientos que se produjo entre los logros de la "seguridad democrática" a los cuales nos hemos referido, la influencia de los mensajes de la propaganda gubernamental y las expectativas de railes de colombianos de poder gozar de un país menos violento y más amable

10 CAPÍTULO n Agenda gubernamental coherente y reiterada, apuesta por la televisión y ausencia de una agenda propia sobre los problemas nacionales desde los grandes medios La política de comunicación gubernamental se desarrolló primero bajo la asesoría de Jaime Bermúdez, experto en temas de opinión pública. Luego del primer gobierno de Uribe, el presidente lo nombra como embajador en la Argentina., y en el segundo semestre de 2008 es nombrado ministro de Relaciones Exteriores. A Bermúdez debe el presidente Uribe el diseño de su política comunicativa y el manejo acertado y relativamente exitoso de algunas coyunturas críticas de su gobierno, como la del asesinato, el 5 de mayo de 2003, en un intento de rescate por parte de las Fuerzas Militares, del ex-, ministro Gilberto Echeverry y del gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria, secuestrados por las FAR.C.89 La comunicación gubernamental de la administración de Alvaro Uribe Vélez, en su relación con los medios y con la sociedad, se dio desde la construcción de una agenda con un grado muy fuerte de coherencia, contundencia y reiteración. Como lo veremos a lo largo de este capítulo y del siguiente, la propia puesta en escena de la figura del presidente Uribe, con sus particulares estrategias retóricas y discursivas, y con su insistencia en una serie de interpretaciones notoriamente ideológicas de los problemas nacionales, contribuyó de manera notable al fortalecimiento y a la coherencia de esa agenda gubernamental. Sin embargo el hecho de que fuera coherente, como lo veremos estudiando varios casos, no la hacía menos ideológica y sesgada. 89. Sobie el manejo comunicativo de ese trágico hecho, véase la versión de María Jimena Duzán, op. át., pp LA COMUNICACIÓN DE LA "SEGURIDAD DEMOCRÁTICA", EL MENSAJE PATRIÓTICO Nos detendremos ahora en un tema clave, cual es la orientación de la agenda gubernamental frente a la información y la comunicación sobre el conflicto armado. Este tema es crucial para 'comprender la ficdonali^adón de la realidad que se impulsó desde la agenda temática gubernamental; Miremos cómo se construyó desde el punto-de vista retórico y discursivo, la ficción gubernamental sobre la inexistencia en Colombia de un conflicto armado: Con la finalidad de mostrar que el conflicto armado es inexistente y lo que llaman "amenaza terrorista" está en su fase final de extinción por la vía militar (la popular tesis militar del "fin del fin"), el presidente Uribe, sus ideólogos y sus partidarios realizan una doble operación retórica. Por una parte, destacan los elementos criminales del conflicto armado el narcotráfico, los vínculos de las guerrillas con él, las "nuevas bandas criminales" como exclusivamente ligadas al negocio, el secuestro, etc.- y minimizan otros, como el desplazamiento, el número de homicidios relacionados con el conflicto armado, los estragos de las minas antipersonas; todo ello con el objetivo de reducir el conflicto armado a un fenómeno de criminalidad que el gobierno viene combatiendo con éxito. Por otra parte, enfatizán los elementos de la situación que son propios del posconflicto: las desmovilizaciones y el proceso de reintegración (reinserción) de ex combatientes, la presunta "desaparición" del paramilitarismo como fenómeno contrainsurgente, el agudo debilitamiento de las guerrillas de izquierda y su escaso apoyo social, los procesos de verdad y justicia que representan las versiones libres de los paramilitares, la extradición de sus principales jefes, la exhumación de fosas, el papel de Acción Social y la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación en la atención a las víctimas y los procesos de reparación en curso, entre otros. 127

11 CAPÍTULO u LA. COMUNICACIÓN DE LA "SEGURIDAD DEMOCRÁTICA", EL MENSAJE PATRIÓTICO El cuadro resultante, según la versión oficial, es que en Colombia no hay conflicto armado y, con claras muestras de'que se ha entrado en el posconflicto, se avanza con éxito en la eliminación de la amenaza puramente criminal del "narcpterrorismo" y en la consolidación de la convivencia democrática.90 Es importante también destacar, siguiendo a Sierra, la-percepción de la situación del país por parte de los opositores y críticos del uribismo, para entender también la competencia de narrativas y versiones que tenía lugar en esos años en Colombia en los discursos sociales mediáticos y no mediáticos (los de la cátedra universitaria,, el café, la conversación entre amigos o desconocidos, etcétera.) so- bre el conflicto. Allí también,'como en el otro bando, se producían elementos de ficcionalización de la realidad, en una auténtica pugna por el sentido, por la definición discursiva de la realidad, constitutiva de los procesos a través de los cuales tiene lugar la hegemonía: En el campo opuesto, los críticos del gobierno hacen la operación simétricamente contraria: enfatizan los-elementos de conflicto armado de la situación del país, y minimizan algunos, incluso, niegan los de posconflicto. La imagen resultante es el negativo de la fotografía oficial: el país está en un conflicto armado sin resolver, las violaciones a los derechos humanos y las infracciones al Derecho Internacional Humanitario son la norma, el desplazamiento forzado tiene proporciones colosales, la desmovilización de los paramilitaresfue una farsa, el paramilitarismo ha renacido en las nuevas bandas emergentes, y los procesos de verdad, justicia y reparación son un remedo que'no merecería tal nombre. Se llega a veces hasta a calificar como "uribistas" a quienes hablan de posconflicto en Colombia Alvaro Sierra, op. tit., p Ibid. '; Frente a esa potente agenda gubernamental y a las insistencias discursivas del presidente y sus voceros e intelectuales orgánicos, varios estudiosos de los medios y los discursos, analistas del periodismo y columnistas de opinión subrayaron el problema de la ausencia de una agenda temática propia por parte de los medios de comunicación, que se relacionara con autonomía y distancia frente a las orientaciones temáticas y político-ideológicas de la agenda gubernamental.92 No casualmente observaba Alvaro Sierra, buen conocedor, desde dentro, de los medios y el conflicto, refiriéndose a las dificultades que enfrentaban el periodismo y los medios en su cobertura del conflicto armado, que ccla intensidad de la presión oficial para que sea su versión la que domine la agenda (y las múltiples complicidades entre el poder y una prensa que se resiste a abandonar su sesgo oficialista) se añade a las dificultades".93 Enumerando algunos de los componentes del conflicto colombiano y develando así la increíble ficcionalización que el discurso gubernamental intentaba llevar a cabo, Sierra anotaba cómo 92. Para citar solo unos pocos ejemplos, ver "Concentración, propaganda gubernamental, patriotismo intolerante y ausencia de espacios para la opinión crítica"., Comunicación por Internet del lingüista y semiólogo Rubén Darío Florea., analizando la situación comunicativa y mediática contemporánea en Colombia, 11 de mayo 2008; Yolanda Reyes, "La fábula de Lambicolor", Eltiempo.com, 23 de marzo de 2008, recuperado el 24 de marzo de 2008, 12:35 p.m.; Daniel Samper Pizano, "Cianuro, peleas presidenciales y otros venenos", Eltiempo.com, 2 de septiembre de 2008, recuperado el 4 de septiembre de 2008, 7:50 p.m,; Juan Linares, "De RCN a embajador", en Blog Juan Linares, Semana.com, 22 de septiembre de 2008, recuperado el 23 de septiembre de 2008, 1:30 p.m.; "Todopoderoso5. La creciente influencia de Uribe en el Congreso, las Cortes, los medios y la opinión es un enorme desafío para la democracia colombiana", revista Semana, No. 1351, 20 de marzo de 2008, recuperado el 24 de marzo de 2008, 3:00 p.m. 93. Alvaro Sierra, op. af., p J. 129

12 CAPÍTULO n En este punto hay que anotar que el periodismo en manos de los grandes grupos económicos (que por lo demás no suelen enfrentarse al poder a no ser que éste vaya en clara contravía de sus intereses económicos y políticos) no solo se subordinó a la agenda impuesta por el gobierno Uribe. Aceptó también la prohibición tácita a los periodistas de no cubrir directamente sobre el terreno el desarrollo del conflicto armado., sobre todo el de la guerrilla con el Estado. En los ocho años de gobierno de Uribe Velez, los periodistas de los grandes medios fueron renunciando de manera progresiva al cubrimiento directo del conflicto, y ese lugar fue ocupado por algunos reporteros extranjeros. Tal vez fue Hollman Morris el único periodista de figuración nacional que desacató la tácita orden gubernamental de no informar sobre el conflicto y quien pagó las consecuencias de su transgresión en términos de estigmatización y persecución política. Un aspecto que habría que sondear con más detalle y mayores datos pero que me parece importante mencionar en este apartado sobre la actitud de favorabilidad de parte de los grandes medios hacía la agenda gubernamental de Uribe Vélez con su énfasis deliberado en la negación del conflicto armado., es el de cómo los medios, sus dueños y directores., interesados en la promoción de la inversión extranjera en el país promovida por el discurso gubernamental oficial sobre la "confianza inversionista"., decidieron también bajarle el perfil al conflicto armado en la información nacional y regional., para no espantar a los potenciales inversionistas. Los logros reales de la administración Uribe en seguridad, así como las percepciones subjetivas producidas por el discurso gubernamental acerca de la seguridad democrática y por campañas como CVive Colombia, viaja por ella", jugaron sin duda un'papel importante en la atracción de la inversión extranjera. Sin embargo, habría que evaluar también el papel que tuvieron en ese mismo propósito, junto a esas estrategias comunicativas, las exenciones tributarias y 132 LA COMUNICACIÓN DE LA "SEGURIDAD DEMOCRÁTICA", EL MENSAJE PATRIÓTICO otras condiciones de inversión altamente favorables ofrecidas a las empresas transnacionales, en detrimento de los intereses nacionales y del patrimonio público. Lo cierto es que la llegada de capitales extranjeros que favorecieron el desarrollo económico y que a través de la pauta y de negocios conexos beneficiaron también a los grandes medios, habría ' estimulado igualmente además de las eventuales coincidencias ideológicas esa actitud de producción mediática y periodística de una buena imagen del gobierno Uribe. Nos referiremos a continuación al tema de la centralidad de la televisión en la política comunicativa del gobierno Uribe Vélez. Comentando a mediados del mes de junio de 2008 una serie de errores en la comunicación presidencial los cuales no viene al caso mencionar, el analista de medios Darío Vargas, ex asesor de comunicaciones del presidente Ernesto Samper Pizano ( ), observaba cómo había variado en los últimos veinte años el peso específico de los distintos medios de comunicación y cómo la correlación actual entre los mismos tendía a favorecer a la televisión como el medio privilegiado para la comunicación gubernamental, asunto que tenía muy claro y en consecuencia manejaba el gobierno Uribe: En épocas de bárbara nación, o sea apenas hace 20 años, un presidente de Colombia para comunicarse con sus compatriotas tenía que pensar en atender 10 noticieros de televisión, 2 diarios nacionales y 3 cadenas radiales amén de un sinnúmero de periódicos y emisoras regionales. En cualquier encuesta política se mostraba un equilibrio entre las fuentes de información de los colombianos. Nos enterábamos de lo que pasaba en nuestro país por la televisión, la radio y la prensa escrita, en un sano equilibrio. Hoy ese balance ha desaparecido: los colombianos se enteran de lo que sucede a su alrededor por la televisión. La radio sé transforma cada vez más en una serie alargada de nichos de audiencia 133

13 CAPÍTULO u LA COMUNICACIÓN DE LA "SEGURIDAD DEMOCRÁTICA", EL MENSAJE PATRIÓTICO y la prensa escrita se dedica, por su lado, a hacer un análisis a posterior! de los hechos, como el que aquí se hace. Y hoy en Colombia hay sólo dos canales de televisión de significado nacional. En manos privadas. Gracias a ellos, nuestras telenovelas equipararon lo mejor del continente, y por qué no decirlo, del mundo. Y gracias a ellos, tenemos una oferta de información abreviada a los dos noticieros de la noche. El gobierno del presidente Uribe ha demostrado una cuidadosa capacidad para entender ese fenómeno, y aplicando con rigor las normas de la comunicación estratégica, ha utilizado a su favor ese conocimiento, logrando una presencia activa del primer mandatario en los medios electrónicos. Con un uso esporádico de la fórmula de enlazar canales, tan antipática para la gente, Uribe ha preferido seleccionar con relaciones y tino sus sitios de vocería. Y se puede afirmar que buena parte de la sintonía del presidente con su electorado se debe a esos puntos de sintonía que le prodiga la televisión.96 Otros apartes del artículo de Vargas subrayan normas claves de la comunicación estratégica, que habrían caracterizado la comunica- 96. Darío Vargas, "De comunicados y comunicaciones", E Tiempo, 15 junio 2008, p.5. La expresión de Vargas "en épocas de bárbara nación", pareciera sugerir que el ordenamiento hiperconcentrado de medios de esos días (y que se mantiene hoy) fuese mejor que la diversidad de medios e instancias informativas propia del anterior "sistema mixto" de televisión. La atribución del reconocimiento internacional de las telenovelas colombianas al sistema privado posterior a 1998 es imprecisa y desconoce el papel jugado por el sistema mixto (por supuesto con la participación de RCN TV y Caracol TV como programadoras que hacían pacte también ese sistema) en la producción de reconocidas producciones ligadas a la tradición de la telenovela regional ("San Tropel", "Escalona", "Azúcar", "Gallito Ramírez") pero también a la de una "telenovela de ruptura" en el contexto de la tradición latinoamericana de ficción televisiva ("La mujer del presidente","la otra mitad del sol", "Tiempos difíciles", "La madre", etcétera). ción gubernamental de Uribe "Velez y que., en opinión del autor, no deberían infringiese. De paso, el articulista subraya los que en su criterio fueron los mensajes principales del discurso presidencial utíbista: Una de las normas de la comunicación estratégica [...] es la de mantener un mensaje por encima de las situaciones coyunturales, repitiendo mucho, seguido y frente a diferentes audiencias, la misma cosa [...] Seguridad democrática, confianza inversionista y balance social constituyen las deas del mensaje que el presidente Uribe, con obsesión rayana en lo neurótico, repite tres o cuatro veces al día en los distintos foros en los que el primer mandatario se desenvuelve. Con ello cumple, en forma estricta, el postulado detener un solo mensaje.97 La constmcción de la imagen del presidente o el lugat de la seducción popular en la hegemonía Parte 'sustancial de la comunicación gubernamental del presidente Uribe Velez tuvo que ver con la construcción de su imagen personal y con las conexiones que establecía desde su discurso con una serie de valores tradicionales de los colombianos. El presidente Uribe sintonizaba con un valor muy importante para los colombianos, cual es el valor del trabajo y el de ser y reconocerse como trabajadores. Su lema "trabajar, trabajar y trabajar", su carácter diligente, su costumbre de levantarse a las cuatro de la mañana para estar pendiente tanto de los trabajos de su finca "El Ubérrimo" como de los asuntos de la seguridad, del secuestro, de robos de reses a ganaderos o de las acciones militares contra la guerrilla, además de 97. Itíd

14 CAPÍTULO n su presencia física y simbólica pronta en escenarios de tragedias naturales y de actos terroristas, producían una imagen inédita del presidente de la república, como un hombre totalmente dedicado a trabajar por su país. En lo que respecta a la imagen personal del mandatario., el país regional y local se acostumbró a la presencia de un presidente de sombrero blanco y de poncho campesino al hombro que recorría diversas regiones y presidía consejos comunales en las más diversas zonas de la geografía nacional. Miremos en palabras de una de sus más agudas críticas., la caracterización de los encantos de ese Uribe seductor de masas que hacía esta periodista hacia el año 2004, a dos años del inicio de su primer gobierno: Alguien me anotaba que es costumbre de los políticos paisas explotar sus raíces -Belisario usaba carriel cuando salía de Palacio y Ospina Pérez la ruana > de la misma forma que los sevillanos exportan el flamenco y el cante o los catalanes sus juegos olímpicos. La dea es hacer de esta simbología un elemento distintivo, un sello de marca que ahora en la era mediática puede resultar bastante taquillero, como de hecho lo prueba la luna de miel que sigue manteniendo Uribe con las encuestas. Los diminutivos de Uribe, su lenguaje coloquial, la forma como desempolva los dichos antioqueños, su coqueto término de "mujer", que utiliza en-vez de señora o señorita; su paternal "hija". Su devoción por la palabra "varón" cuando se refiere al sexo masculino, su desprecio por los homosexuales sostiene que eso es una "fisura" y su insistencia en hablar de "patria" al referirse a Colombia y de "compatriotas" en lugar de colombianos, dan cuenta de una simbología conservadora, primigenia, que tiene una poderosa hinchada en los medios, la cual, sobra decir, es cuidadosamente alimentada por el propio presidente, a sabiendas de que esa es una de sus mejores armas de seducción. 136 COMUNICACIÓN DE LA "SEGURIDAD DEMOCRÁTICA", EL MENSAJE PATRIÓTICO Nadie sabe cuánto de show, de espectáculo, hay en ese Uribe mediático, que siempre quiere parecerse a un ciudadano de a pie, sin serlo; que siempre quiere parecerse a un campesino, cuando en realidad es un propietario de una de las fincas más prósperas de Córdoba, o a un antipolítico, cuando en verdad es uno de los políticos más curtidos y avezados en las artes de Maquiavelo.98 Más adelante y a lo largo de este capítulo, en varios apartes del discurso del presidente, el lector podrá encontrar otros elementos y recursos a través de los cuales Uribe Vélez tendía puentes de comunicación, de empatia y de seducción con los colombianos. El patriotismo uribista y sus conexiones con viejas tradiciones culturales y retóricas de tipo autoritario Los usos del'discurso y de los sentimientos patrióticos pueden ser muy variados, y encontrarse tanto a la derecha como a la izquierda del espectro político (recordemos por ejemplo, el caso de la Unión Patriótica en la tradición política colombiana reciente) y ese uso puede corresponder a propósitos reivindicatoríos de una sana actitud afirmativa de la nacionalidad, frente a los abusos del capital extranjero o de una potencia externa, como también a nacionalismos exacerbados y usos muy ideologizados de una categoría como "patria", portadora de una fuerte carga afectiva y moral. El uso reiterado de esa palabra desde el discurso político puede terminar estableciendo, de manera dogmática, quiénes son verdaderos patriotas y quiénes no lo son, constituyéndose estos últimos en potenciales traidores a la patria. Esa caracterización de quiénes son patriotas y quiénes antipatriotas ligada a un patriotismo exacerbado, puede articularse de manera problemática a definiciones unilatera-,98. María Jimena Duzán, oj>. ñt., pp