((don. tenia acordada el Liceo. LE


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1 ((don i. Silbado 6 del corriente se balizó la sesión publica que tenia acordada el Liceo. LE 'i fue ' ma, y sin embargo los socios no pudieron, á pesar de sus buenos deseos, dejar satisfechos todos sus compromisos por «o permitirlo el local. El artista, el comerciante, el hacendado, el militar, el titulo; en fin todas las clases de la sociedad allí illas, y el salón ofrecia á los ojos del filósofo, del hombre penite de su patria, del amigo de la humanidad el mas hermoso naba menos la atención la reunión de tantas bellas que sin soportar e] enorme peso de incómodas preseas, ni ostentar el brillo de innumerables diamantes, Lacian alarde de sus gracias, anunciando su apacible sonrisa el entusiasmo de sus almas, la bondad de sus corazones. Se abrió la sesión con una sinfonía compuesta por D. Eduardo Giménez, que sobre g trabajos al Liceo, que de esperanzas. La señorita Doña Fr cantó un aria de Lucia de Lam guiente composición. de originalidad,, reunía gusto. g Este joven j tiene presentadosp disposición hacen concebir las mas lisongeras sca Aceña, con el mayor gusto y maestría, or. En seguida el Sr. Clavero leyó la si- Un día recorriendo los ensueños V hacen sombríos resbalar nquie De nuestros días las implas Iteras, Presentando á la mente fatigada Del prado ameno I A impulsos de la r Que arrehato mi j Cuando Su aura Con dura Hevclando Del mundi tud fogosa. mente entretenida ios de inocentes glor e pardf mpuras is que In dicha desgarrandi laño el pensamiento tocan & la ardiente fantasía vano, la corriente loca. Delirios que se graban en el alma Sembrados de quiméricas historias. En lo pasadi Imágenes pintando seductoras. Que al contemplarlas, de la dicha mis ül perdido placer, las evapora. V forman creaciones peregrinas Que sobre escomhros de ilusiones pos Llegan desnudas de liviana pompa. V siente el corazón, que de sus pene Mira la imagen que atrevida flota, Hollándole la calma y el sosiego Sin consueto ni ayuda que le acorra. En vano acude al alba de la vida, V á la inocencia las miradas torna. Hiriendo con los rayos de uua antorcha. N. 11 -=SABADO 13 MARZO 1841.

2 82 LICEO Y el alma llenan, tormentosos bullen, Y de un seno borrascosas brotan Pardas visiones, que la faz recatan Y al dolorido corazón sofocan. Huid, fantasmas: de la mente mia No enturbiéis mas las turbulentas ondas, Dejad que mueran en ta mar tranquila, rdo navegó mi infancia revoltosa. nejadla que recorra esos ensueños Que matizaron mi infantil coruna. Vagando sin cesar en los recuerdos De vuestros sueños las impuras sombras, Dejad que se adormezcan mis sentidos. Quimeras delirando encantadoras. D. DA juan Juan Manzocchi i»j r Jiizuccni tocó LOCU al ai pjajio pial uima buenas variaciones de mucha egccucion, de las que es autor, sobre un tema de la Sonndmbula, y las realizo con seguridad y agilidad. La Sra. Carraro, con su argentina voz y mucha se gurí-.,dad, egccutó un aria de la Donna del Lago, en la que dio un La (le pecho fuertey sostenido, que arrancó un general aplauso. Los Sres. Herrero y Cervino leyeron la égloga urbana que á continuación se inserta. TI. Falto rl llanto y dulce acento. Falta* ton lui'blonda, aunan, Fatuo al /fu H «tt con'ento, Cierto tolo tu UIUIT. «AKT.SEZ DE I.i lio C. en la tierra hay que iguale ntoqueufrectetamor? Que dulces trovas el poeta inte, De amor también el púdico semblante; Esos cantos de amor oíd que entona El trovador feliz que ha sido amante, Y tos secretos del amor entiende, Y sus placeres y dulzor pregona. C. Sí, yo os quiero cantar: el pecho mío Vuelva á probar do amor las sensaciones; Que aunque juré en mi loco desvarío No nombrar mas amor en mis canciones, Hoy os veo y renuncio al juramento, Lo renuncio mil veces. Niñas bellas, Una mirada y oiréis mi acento; Una sonrisa y se alzará mi canto, Y tú lamhie», también, mi dulce amigo, Toma el arpa sonora, Y el cantar que enamora Alza & la par conmigo. Encomiando a la par belleza tanta. Míralas: no las ves?... quién no Iris un Quien quu tenga una lira no las canta! Oh! canleraus de amor la voraz llama. II. Cantar de amor!., ah! no; que solo es d Al que en su pedio la pasión abriga, Y ante unos ojos sin cesar clavado Solo aguardando una mirada amiga, O una voz que le diga L'n acento no mas, 6 algún suspiro De esos que dicen que el amor exhala, Tan solo aquel que siente Oh!, asteia Esos dulces misterios Ahora la lira dónde está?... Escuchadme, Jomo a cantar de amor la voraz liorna. Solo el que tal ventura alcanzar pueda secretos de amor cante

3 LICEO VALENCIA] Y con BU blanda lira nos encante. Mas yo a quien lal negó mi avara estrella, Solo puedo escuchar, canlar no s6; Que mis trovas jamás oyó una bella, Por eso humilde y ruda Fue siempre mi canción, Qi-edoel amor no acuda No va la inspiración. C. V cómo, cómo ha de ir! si el pocho frío. Sin entusiasmo y sin calor la mrnie, Sumida en honda calmn, Cual si durmiera el alma, Ll poeta no siente, Ni: ipin! La llama dulce y pura No prendió de amor santo, Cómo elevas el cinto? sil Lir Quién reviste tus trovas de hermosura Te es preciso el amor, como al infante El beso de su madre regalado. Oh! si el pecho cerrado A su gratn, benéfica influencia, A tu armoniosa lira has arrancado Tanta dulce cadencia, Qué fuera si el amor!a> inspiran? Qué fuera si tu frente Pudieses ver ornada Con el mirto ceñido por tu amada* Qué delicias entonces, dulce amigo.' Que nuevos goces para tí!... y aun ten Alia el alma abatida: El amor es la vida, Y en ella lirios, y azahar, y rosas Deshojan las hermosas, Y o l vivir es feliz... vivir del ciclo. Todo dulzura y paz, todo consuelo. Si, será dulce, ci gilndo palpitar e! seno Y arder el corazón, amor sora ; que mil líennos Ostentan por do quiera sus hechizos, Y esparcen sus miradas cariñosas Que rayos de amor son. Ah y fuera dulce, si, mi tierno amigo, Al blando impulso del amor cediendo, En mí alma dar á la pasión abrigo Y a una icrmosa adorar; Y leer en sus ojos su ternura, Oír su amante voz, beber su alíenlo, Saber que rae ama fiel, que su alma pura Mus Me i! falaz quizá fue Con desden y altivc veleidosa desdeñara ni] v anhelar Rendidos á la vez. C. nos,?anos temores! si esa idea Lejos de (f no envías, Cuai :ar los apacibles días Dear. mpo v No lo dejes pasar, que será triste, Al ver surcada la ardorosa Trente, No te i De las venturas de la edad presente, fui joven, clamarás entonces: Mientras otro á tu lado, Y tornará á ser júven recordando Qua salió de unos labios de claveles Y el sonreír mas dulce que las mieles Que le hizo padecer por un momento Mii; <\ne pasó como pasara el viento, Y n-parlúlc luego Müjorcsdichas y mayor contento. H. Tú que un día la plácida

4 81 LICEO VALENCIANO. Cantabas con ardor de aquella Elisa Que logró subyugar tu pecho amante, Y suspirabas en la ausencia odiusa Por ver sus ojos bellos; Tú que bebías tu vivir en ellos, Y ni placer, ni inspiración, ni vida. Ni e! cielo comprendías sin (u hermosa; Responde, qué es de tu pasión fogosa? Qué te dejó su amor?... Amargo llanto, Horrible padecer, hiél venenosa Por su roano vertida. Te acuerdas de aquel dia Darme este corazón, que yo he guardac Cual guardara una madre al tierno hijuelo. Mas se espone tal vez a verle hollado, Ilciido, desgarrado, El que impelido por la vil molicie En pos se afana de una y otra hermosa. Su deseo le obliga Crédulo i ver una pasión fogosa O en alguna mirada cariñosa Que nada ni alma diga. No, amigo, por amar nos afanamos: No se busca el amor... él 10I0 llega, Un alivio buscando á tu agonía, El que sus dones á buscar se entrega. Trémulo me estrechabas á ese pecho Yo que grabadas en mi mente llevo Do revolcarse un corazón sentía I.as ansias y las penas que sufrisics, Herido, desgarrado; jf 0 iré Iras de las bellas Y de furor, de indignación llevado, Huscando amor á que me burlen ellas. De compasión que yo no comprendía, Guardarme de sus tiros Tu labio repetía: Y resistir a sus hechizos quiero, «Ah! nunca dé tu corazón abrigo Mis ansias ahogando y mis suspiros. A esa llama infernal; nunca tus ojos Que si un dia al cruzar por ese mundo Fascinados se vean, caro amigo. Absorto al descubrir dos ojos bellos, Por el brillo falaz de un rostro hermoso: La vista lijo, á mi pesar en ellos, No creas, no, el halago mentiroso Y en su dulce mirar, en su sonrisa. De una bella jamás, yo te lo digo; Encuentro un alma pura. Que no es placer, es hiél lo que derraman Sin arle, sin ficción, s n atavío, A los que finos sin mentir las aman..." Un ángel de candor y de ternura, Asi me hablabas tú... Quién me digera Un corazón de fuego Que de ese labio mismo. Do arda un amor igual al amor mió... Un día ecos de amor brotar oyera!... Vana entonces será mi resistencia: C. ^n Tant) entonces buscaré sosiego, jt qoién le h» dicho que.urnas tod>! J"" '' """ **"' """ '* '" "*<* Toda, n,r.t,s, el Mal veneno Q " "">'"» cd "" > c "' rb lo> d I "" tte ' H.n de arrojarle il seno» El '"'">" " ""'' ' M P ecli Aj, quo tu oven mente,, fascina! * r «" " «'»'" """>"" Toda, saben amar, toda, son fieles, Y»»'»»<"" 6I» I'» «"«* - I..s tata son 1.a poca,!... Eo "" lcc! í«" n<ríi " M a > d» Vé,.bn ciprio i 1. pasión divina. í 1 * '" da ml " m " ''"'".' Lanía la vista en derredor y ama -. Un amor P B!a 6 er0 I a0 sc olvida. Que entre hnt, hermosura '" '""" " C " lc T, imposible que,.. u^,,, ".'" ' " '" """ idc «"»»*»». Sin,uc en amor,, súbito,. cciind.s. "^ ""^ ^,,' «.Vlí'.'.ii ;Ali. por único bien le plugo >l ciel» Amor que nunca muere, amor eterno... Eterno como el Dios que le encendiera.

5 «XUSO. OLÍ Pues eterno cual tú lo des De las bellas en justo loor. II. El amor de las vírgenes puras... Tú que un ciclo á los que amen auf Nos diiás los misterios de amor. C. Las delicias, las glorias que en I,a pasión que mi pedio avasalla. No se pueden decir, no se halla Vos que csprcse su justo valor. Yo de ahora consagro mi vida A ese afecto que esquivas medroso: Arda siempre mi pecho dichoso, Arda siempre al indujo de amor. II. Al amor, al amor, las hermosas; Entregad vuestro pecho á su llama. Que tan sola es dichoso quien ama, Y su vida cifró en su pasión. Al amor... no voluble y mentido.-.. al n arlo el Éter «Sí, para eso les di el c La scfinrila Doña Antonia Marques tocó con inteligencia, limpieza y maestría, unas variaciones de llertz, sobre un turna de la ópera Anua Bolena; y la señorita Doña Dolores Alearúz cantó muy bien el alegre y bonito brindis de Lucrecia liorgia, y con la gracia de que hizo, alarde, diii á entender conoció el verdadero pensamiento del autor, con lo que finalizó la primera parte. La segunda comenzó con la sinfonia de Guillermo Tett, tocada >or la señorita Doria Luisa Dupuy, que la ejecutó muy bíon, y mostró toda la seguridad y destreza que le son propias. La señorita Doña Concepción Vcrgadá dejó admirar al Uceo sus rápidos adelantos, y dio una prueba de ellos en la aria de GiulieU.a e Romeo que con gusto se oyó. El Sr. de Ronda leyó la siguiente oda, original del socio D. Antonio Aparici y Guijarro, titulada :s, gran Dios, el solo en poderío: upor meces al impío; Y cuando el mundo vil huella luí leyes Deja» dormir al rayo, Y enloqueces la ira de los Reyes. Hablaste ;ó Dios! y relumbró un Huí I las n Y qué fue el orhe ante Alejandro?.. i Hablaste; y con furor se arroja Alila Sobre la Europa, y siente Su misión, y devora, y aniquila. Armó el brazo robusto, D <= cuyo KoW -iiin lii-mmi la (ierra* Ü n tremendo, soberano^ Que ayer triunfó en Europa, Y hoy duerme en los desiertos de Océano. C'ttt U cnurroux átt Roíi qui fait arme C'cel le courroux det Cieux qui fait arm J.B. ROUSSEAU. Grande fue; de fortuna lisonger Voló en las alas de oro Res Como ese sol, que cu centellante vu Cruza magesluoso La soledad espléndida del cielo. Vcdle en los Alpes, cuya altiva Tre Yertos robles coronan. Creciendo al son de tempestad rugie De Aniba! la alta huella, Y ser mayor que Aníbal imagina. Entenderse la Ilnlia: 'a olor Suena halagando en amoroso vi Aquel jardín florido... Tierra que adora el mundo y clo

6 8íi UCEO VALENCIANO. Tierra sania, riquísima de glorias! Arrojando, soberbia en su alegría? En tí grandes sepulcros, Es sn héroe, su invicto en la batalla; Grandes nombres en tf, grandes memorias! Por quien ella á la Europa Ciudad augusta por tu acero y leyes Dirige la gran voz, y Europa calla! De! mundo hecha señora! No va á dormir cabe el triunfante Sena O Roma, cuyos hijos eran Reyes! Dulces sueños de gloria; No ves, y vos naciones, al que brilla Va á aparecer en Austertilz y en Jena! En esa alzada cumbre? Súbito se ennegrece e! horizonte, Rayo es do Dios, terrible á maravilla! Da el trueno su estampido, ^ cutíriros QC pavor profundo, Luce el rayo; [csts ya abrasado el monte Que su cetro es su espida, Asi Napoleón: poder del cielo Y su espada será colrn del mundo. Hay en él su mirada En vano á combatirlo os al/ais fieras; Lleva á Francia á la lid, y nombra a! suelo; En vano cíen mil lanzas Que en silencio se postra... y Francia hir- Brillan al tremolar de mil banderas. Do gozo, un celro de oro (viente El llega, y... donde están? ah! quien con- Le da, y sus hierros mfsera! no siente. Huir, huye asombrado, (sigua El los cuhre con flores de victoria, Ya no hay lid, ya no hay gloria, y su alma De lihertad el ara de su gloria. Oyó que otras regiones (anhela. Y S embellecerla triunfador desciende Ricas son en laureles, y allá vuela; Del trono, y con el fuego Su escelso genio á desplegar ardiente Que abrasa al suyo, el corazón enciende En yermos arenosos, D(, Francia; no la veis? como un guerrero Que alumbra el cielo del dorado ohertte. Al son de h trompeta Vetilc grande en sublimes soledades! Se nha, cubierta de umbroso ac-rn. Ante él los monumenlo3 y... ;p.rfidn! ruina y'muerloá Espafia Que la mano eleva de cien edades; Das en horrible pago? Menfis lambien fue HIIÍ; la que se ornaba No te estremece desertar su saña? Con los mantos de Royes, -Nunca asombro á tu sueño en noche impía Y hoy pregunta el viagero : dúnde citaba? De San Qninlin la imígen, Pero truena el cañón, se encienden lides, Ni la sangrienta sombra de Pavía? Y quién se erguirá osado Bien. ami, nc Ila e, csp, en d O r sereno Eí brazo y genio á contrastar de Alcides? Con que vuela á los siglos Oíalo alrúz; mas de terror cubierto A dar [u nnmhre tln síglo de, ( ]]onn._ Entre hv'o mír das - Y el héroe en su victoria se recrea, Y aclama S las pirámides Testigos de sn gloria, y centellea. Napoleón! la obra agigantada De Reyes y de siglos, Magnífico testigo es de su nada. Mas que miro? no veis la blanca vela, Que por fáciles olas Hinchen alados céfiros, y vuela? \ cis esc manto de oro y pedrer/a Que ciñe Francia, un grito BÍC "' iy q 6 logrnr;ls? que tu arro 8 ancia De Sagunlo, en hogueras de Numancia. 0 gran D ()S, nue tu ira la consuma! Asaz heriste á Europa. Con el peso da Europa ü Francia abruma: y da terr hle mues,ra de tí mismo, Tú, que elevas los Reyes Al ciclo, y los arrojas a! abismo. Naciones! un inslanlc, y el Dios fuerte Destrozara su azote. Gózate apriesa, espada de la muerte! Gózate apriesa, que aun te da tributo

7 Europa de su sangre, La soberbia adorando á la fortuna. Vistiendo en la agonía horrible lulo. Y al verse el héroe en el sublime solio, Y Iii, Napoleón, avanza, avanza, Y en torno suyo Reyes, Antes que la hora suene, Al mirar á sus pies el capitolio, A destrozar al golpe de tu lnnza El Danubio y el ltin, y el gran murmullo EL corazón feroz de ese gigante, Oir de cien naciones: Que en tremendo alarido «Omnipotente soy," dijo en su orgullo. Va el pie en Europa estampa amenazante. Dios lo oyó, le miró, retembló el cielo..., O Dresde! nunca el héroe brilló tanto! Y boy, cuando negra noche AHÍ se lo humillaban Envuelve en su gran sombra al mustio suelo. Blancos cabellas sobre rigió manto; En medio el mar desierto 1» serena. Y ansiando en su furor la hora oportuna Luna con rayo frió Postróse de rodillas Ilumina un sepulcro en Sta. Elena. í.a sriíorita Aceña y D. Jnsó Manzocxlii cantaron con mucho acierto un <1uo tic // Tas so; y la soñorita Dona Benita Marquós con suvoz privilegiada, ejecutó cosí la mayor facilidad, un aria de Jieatrire di Temía, un la que brilló. D. Juan Antonio Alraela leyó la siguiente composición. Oí tu meloso acento Que mil quejas pronunciaba, Y en oirle me gozaba, Sin embargo del tormento Quo tu rigor me causaba. Que aunque contra mi ofendida. Tn voi era encantadora, Y mi alma que te adora, Sentíase poseída Do su magia seductora. Y eran ardientes y bellos Tus ojos abrasadores; Y al querer lanzar rigores, Rebosar dulces amores. Y tu hechicero semblante, Aunque altivo y desdeñoso, Era sin igual hermoso; V acaso en aquel instante Mas atractivo y gracioso. color, Y cieufon fragante olor, Entre punzantes espinas Que crecen en su reedur; Asi tus gracias lucían Al tr.nvós de tus rigores,- Que siendo hermosas las (lores Nuda importa si se crian Entre abrojos dalladores. Yo esusíado te miraba Mena el alma de duhura, Y no ansiaba mas ventura; Y tus quejas olvidaba Por contemplar tu hermosura. Si hubieras adivinado I.o que el corazón sentía Cuando junto á tí latín, Que injusto y vano seria. Ah! cuando contemplaba tu herme Y lu candor precioso y tu inocencia. Sentía derramarse en mi existencia Fuego decorador: Y el corazón henchido de ternura t Latiendo con furor. Y cada vez que de tu dulce ac Llegaba á percibir la melodía,

8 USO. En raí pecho de amor se difundía Un celestial placer: V cuando de tus ojos refulgentes La luí abrasadora me cegaba, V en aquellos momentos en que el alm Bebiendo fuego se dilata y crece, Y gloriosa ó inmensa se engrandece Hasta tocar a Dios; Yo olvidaba á esc mundo fementido Y su ambición rastrera y miserable, Y.ule el trono dd Dio, m.uunlile Bo,.b. por lo. do,. Ahí vosotros imbéciles mortales. Que os desgastáis en los placeres vanos. Y entre el pulvo vivís tristes enanos Sin ser grandes jamas; Bebed el entusiasmo y la grandeza. Bebiendo amor con insaciable pecho, V hallareis ese espacio inmenso estrecho, ansiaréis mas y mas. Pero - a donde me lleva el amor cieno»* -* -? «- ' «Ah, que estoy en el muodo confundido Entre envidia y rencor! Animado de un rayo de los ciclos. Mi espíritu á los cielos se elevaba. Que era inmenso giganle yo soñaba... Y ora lloro mi error.,. \»»""» I"""" '""-> l< '"'" i"" " 0 ' " Dl " '" "" olas tengo un corazón apasionado De inmensa magnitud: El amor lo engrandece y purifica, Y este amor lo encendieron tus encantos, Si Juy en mi pecho sentimientos santos _ La Sra. Dona Ciirina di Franco y D. Pedro Roclda, cantaron con mucha gracia un dúo del Elixir d' arriare, del que sacaron un grandísimo prlido; y el señor D. Santiago Luis Dujiuy leyó la si guien le poesía. La esperanza es la vida Lo que el sol es á las flores, Que sus pintados colores Ilumina y vivifica,- Lo que es el blandn rocío Que las refresca temprano Lo que es en noche sombría Una luz que confiado Con su resplandor le guia: Es una tabla ligera, Que salvo hasta la ribera Le conduce en agonía. La esperanza es un don bello del ciclo, Un suave y dulce hálsamo del alma. Que de la ardiente pena el desconsuelo, Y las amargas lágrimas encalma. Ahuyenta la esperanza el desvarío, Que muchas veces intentira el hombre; Cuando se vé sin porvenir, sin nombre, Y de su infausta suerte al albedrio. También yo tuve mis penas, Lloró también de aflicción. Gozó pocas horas buenas. La esperanza solamente Mitigaba mi dolor, Y fuerza n a á mi frente. Ay! cuando madre querida Se pierde en la juventud, Tan solo queda inquietud Para el resto de la vida. Yo con mi padre perdí Mi esperanza y mi ventura, A sumido en amargura

9 Desamparado me yi. y»-»"»«'»' P«rd,d«..,,d,,, Porque mucho la quena Y me la fia robado el cielo!... Porque Tice la esperanza En el corazón que alcanza A SC «.ir a,un.p., L,d.l,«,.,l,il»i... Pues de ilusión se alienta la esperanza de la vrdn, Los congos do «u am.go y de.^.^ Mi esperanza redaron. Tíos efectos causaron * Que esperanza trae consigo. Pur 1 ue es P ora un horwr n» El guerrero va al combate, Eaperí suerte mejor Contra su hermano se bate Y mas bello porvenir, y su sangre vierte ufano. Ymifunesloeiislir El poeta pose i <To Templó al eabo su rigor. p or ác glori, t Templó la fortuna su adverso mirar, A eternizar su memoim Templóse mi suerte, cesó do llorar, Se dedica enardecido. Mi frente abatida (ornándose a erguir Esperando ser amada Mi pecho agobiado cesó de sufrir. El a man le se consuela, Y veloz el penar vuela Pues mi corazón amab».., De su vpecho entusiasmado. \ sus penas olviduba, Que al hdu de una muger Q ue!llotlos en esle mundo Nn es posible padecer La «peonza nos alienta. Si la amamos con ardor T de ilusión se alimenta Y nos paga con amor! E 1 pensador mas profundo. Que el amor dá nueva vida Porque son dones del ciclo En ilusiones mecida, La esperanza y la ilusión, Y presta nuevo ardimiento Que prestan ar corazón Al corazón dando aliento, Hasta en la muerle consuelo- Se terminó la sesión con el quíntelo final det primer acto de la Semiramis. Esta majestuosa pieza, una Je las mejores obras «le Rossini, se egecutó por las señoritas Doña Dolores Alcarúz y Doña, Concepción Ruiz, y loa Sres. D. Juan Menclme, D. Pedro Sales y D. Ándrrs Eduardo Blasco. Su egecucion admiró á los concurrentes, y en particular á los profesores que conocen mejor los obstáculos que hay que vencer para su buen desempeño. La señorita Alcaráz se poseyó y entendió el difícil papel de Semiramis, como también el de Arsacnc Doña Concepción Ruiz: los Sres. Menchuc, Sales y Blasco nada (tejaron que desear, como tampoco el Sir. Cornelias y demás individuos que componían la orquesta; contribuyencb al mayor lucimiento de esle quinteto lo afinado de los coros y l>ícn imitada tempestad. Respecto las poesias que se leyeron nos abstenemos (le emitir nuestra opinión, pues insertadas-en este periódico puede juzgarse de su mérito : lo que no podemos menos de espresar con la mayor satisfacción es, que cuantas señoras socias y socios tuvieron parle en dicha sesión, procuraron llenarla con eí mayor acierto y brillantez. Así trascurrieron cinco horas insensiblemente, sin embargo del esecsivo caíor que.se notaba en el salón, en el que reinó la mas envidiable armonía entre to-

10 90 LICEO TAIÍMCIAKO. dos los concurrentes. A qué infinidad de reflexiones no da margen esta especie de asociaciones?... En ellas el hombre instruido se presenta sin misterio, y se gloría de hacer participes de sus conocimientos á sus jóvenes amigos; el artista hace alarde de su habilidad ; la candida virgen ostenta el melodioso eco de su sonora voz ; todos encuentran estimulo, todos se deben Jas mas sinceras y cordiales consideraciones; y en fin las relaciones se estienden, y destruyen ese envejecido odio, ese inaccesible muro que parece dividía las clases en diferentes sociedades. Quizá parezca a algunos exageradas nuestras deas, nos consideren estasiados en un sueño de ilusión ; pero que se acerquen, que se acerquen al Liceo, y entonces por si podrán juzgar basta qué punto nos asiste la raion cuando asi discurrimos. J, M. L. IM'!MI lll\ DE PINTURAS. Al describir la esposicio» de pinturas que ha ostentado el Liceo en los dias 7, 8 y 9 del actual, quisierain os poseer grandes conocimientos para juzgar acertadamente de las obras pre. sentadas; y nos complaceríamos en poder tributar á «ada producción los merecidos elogios, porque es para i q p Otros muy grato hacer esta reseña tros muy grato hacer esta reseña de na esposicion que tanto honra al Li- Sin embargo, con nuestros escasos conocimientos, un tanto ilustradas con lo que hemos oído á acreditados artistas, y con el voto general de los que han admirado las obras espuestas al público, juzgaremos de ellas con arreglo á nuestro pobre entender y á nuestra conciencia. Es ciertamente bello elogiar el mérito de una señorita, cuando no so necesita del vil incienso de la lisonja para darle realce; y nuestra satisfacción abora es tanto mayor, cuanto que son euatro las de que vamos á hablar. A la señorita Doüa Dolores Carruana, cuyo mérito ha sido ya admirado en distintas ocasiones, debe el Liceo el haber enriquecido SU esposicion con dos cuadros escelentes, cuales son el retrato al óleo de medio cuerpo del comisario general de Cruzada D, Mariano Liñan, copia de el del Sr. López, egecutado con tal soltura, que puede muy bien dudarse si es copiado de otro lienzo ó del original; y un cuadro representando á los Niños Jesús y San Juan Bautista, copia de Ribalta, pintado con tanta maestría, que no se hubiera desdeñado aquel celebre artista de contar esta obra entre las suyas. Los dos retratos en miniatura por la señorita Doña Inés González, y en particular el de la Duquesa de Alba en trage de máscara, de cuerpo entero y sobre cartulina, son ciertamente obras acabadas en su especie. Según el parecer de los inteligentes, esta señora ha vencido las dificultades que ofrece esta clase de pintado, pues en las carnes ha usado del miniado con limpieza y naturalidad; y en las ropas ha estado feliz, por demás en el empaste de las titilas, y particularmente en el fondo la parte de ambiente, que ú nuestro parecer es lo menos fácil. Dona Gertrudis Baltifora présenlo dos paises perfectamente ejecutados á la tinta china, en los que se echa de ver que esta señorita tiene ya alguna práctica en este modo de pintar, pues que no se vé en ellos aquel estilo mezquino, hijo de un migroso trabajo. La cabeza dibujada al estilo de litografía por la señorita Doña Concepción Ruiz, ostenta limpieza y perfección. Ignorábamos que esta señora contase esta habilidad entre las que ya había admirado el Liceo; y la damos la mas cordial enhorabuena por su

11 afición á las artes y felices disposiciones. Dos cuadros solamente liabia en la esposicion de D. Bernardo López, pero eran dos escelentes cuadros. El Eneas, pintado en el Liceo en dos sesiones, tiene un mérito estraordínario, porque en tan poco tiempo supo el artista llenar los deberes de tal. Para este cuadro de figuras desnudas se necesita un fondo de dibujo tal, como el que posee el Sr. López; el que ha sabido superar ademas la dificultad que ofrece un campo que representa un incendio para pintarlo con verdad, y sin distraer la atención del obgeto principal. El otro cuadro es el retrato del señor Linan, de cuerpo entero y tamaño natural, obra maestra, en la que el artista nada ha dejado que desear, pues, como lo tiene de costumbre, ha desempeñado la parte de ropas y accesorios con verdad y gusto, en términos que hasta los no inteligentes lo han admirado; sin que creamos necesario hablar de la semejanza, ni de) mérito de las carnes, pues harto conocido es este artista; pero no nos dispensaremos de decir que et que conozca lo difícil que es colocar una figura aislada con perfección, dará á este cuadro todo el valor que se merece. Hemos sentido no tener en la esposicion el retrato del Duque de la Victoria, ejecutado por este artista ; obra que, sin dificultad lo decimos, hace honor á las artes españolas. Con lágrimas en los ojos y el corazón agobiado de dolor, contemplamos las producciones de nuestro malogrado consocio y amigo el joven D. Antonio Cavanna. Al admirar sus Últimos cuadros, á saber, el retrato de Montes, de cuerpo entero y figura natural, y cinco retratos de familia, se aumentaba nuestro desconsuelo, considerando que una muerte prematura habia arrebatado de entre nosotros á un artista que hubiera hecho honor i sil patria. Las espresadas obras son muy escelentes: parece que el pintor, presintiendo su próximo fin, habia apurado en ellas su inteligencia y gusto. Don Joaquín Cabrera presentó un i de fachada para el teatro llano d tatro de Vael mismo, y Íenci, proyectada encia, proyectada por el ue mismo, db l y otro de un monumento que debe levantarse en Burjasót. El primero es un pensamiento grandioso, y digno del interior de aquel edificio: quisiéramos verlo realizado, y con nosotros todos los que ha» visto el plano: el segundo es tan sencillo como elegante. Don Jorge Gisbert presentó la perspectiva del puente que ha construido en Alcoy, una de sus buenas obras. También presentó un arco de triunfo dedicado al que salve á nuestra patria" nos pareció buen pensamiento, y propio El para baj el obgeto.. cules El bajo-relie Fa epresentando á Hérsión del Lic, egecutado en una sepor D. Bernardo Llácer, muestra corrección de dibujo, y facilidad en este ramo de la escultura. También tenia este artista en la esposicion cuatro modelos corpóreos en tamaño pequeño, en los cuales es de notar el gusto, el dibujo, y la posición de las figuras, exenta de toda afectación: en particular el Cristo atado á la columna, merece mayor atención, porque su desnudez hace mas delicada la egecucion. Los tres bajo-rílieves de D. Fermín Hispano dan una* idea de las aventajadas disposiciones de este joven, que obtendría sin duda rápidos progresos, si pudiera dedicarse mas eficazmente á este arte; y como amigos suyos que somos no podemos menos de reconvenirle porque no es ya un escelente artista, pudiendo serlo-, pues en las obras que ha presentado se echa de ver se ha poseído del dibujo, y ha entendido bien la escuela que ha copiado. D. Rafael Montesinos presentó un pais grande al óleo, copia de Camaron ; cinco mas pequeños, uno á la aguada en miniatura sobre papel, y 16 retratos en miniatura de personas conocidas. No quisiéramos que la amis-

12 92 tad que nos une á este artista, nos arrastrase á profligarle desmedidos elogios; pero el público conoce sus obras, y solo nos limitaremos á repetir lo que hemos oído : que es muy fisonomista, que posee profundamente el colorido, que a su pincel acompaña siempre la verdad, y el dibujo caracteriza sus producciones. La copia de Camarón es uno de los principios del Se Montesinos, y es una buena copia. El pais en miniatura sobre papel, obra dificilísima y trabajosa, nada deja que desear. Un retrato de persona oonockla, á caballo, de cuerpo entero, y sobre cartulina, por D. Manuel Arguello, es una buena miniatura. Este joven, poco conocido aun, no ha tenido mal ensayo en este retrato, pues es seguramente una obra nada fácil aun para artista de mas estudio y práctica. Si, como es de esperar, se aprovecha de Jas lecciones de su digno maestro D. Rafael Montesinos, será buen miniaturista. En el plan de una máquina de vapor y la planta, corte y alzada de Una magnifica casa de campo, de D. Manuel Sorní, es de notar el gusto en gastar la tinta, lo bien lavado y acahado. D. Lorenzo Isern presentó el retrato de medio cuerpo del Sr. Liñan, copia de D. Vicente López. La parle de ropas está perfectamente egecutada, y el encage, en particular, muy bien entendido. 1 El grabado de las fuentes de la Granja, de D. Tomás Rocafort, es correcto, y llamó justamente la atención. D. Rufo Gordo presentó unos dibujos de pluma ejecutados cou mucha limpieza y seguridad; y una urna con varios comestibles y utensilios, que aunque ignoramos el mecanismo de su elaboración, no podemos menos de admirar lo perfectamente imitados que están al natura]. Los suscritores al periódico del Liceo, conocen ya el grabado en madera de D. José Gómez, representando las Torres de Serranos, su primer ensayo cu esta clase: tanto esta obra como dos láminas de la Historia de España, que también tenia en la eaposicion, lian gustado. D. Luis Tellez, en un retrato al óleo de medio cuerpo que ha presentado, en nada desmiente el concepto que tiene adquirido. D. Mariano Maitglano gasta muy bien el lápiz, y en sus dos dibujos se conoce ha estudiado bien este ramo: sus contornos son delicados, y bien egecutadas sus sombras. El Sr. conde de Soto-Ameno, en una cabeza de San Vicente Fencr, al óleo, ha demostrado que gasta el color con soltura y gusto. D. Teodoro Blasco presentó siete grabados, á saber: una escena de la comedia El Médico d palos; otra de La Escuela de los maridos; el retrato de Josefina; el de Eugenio Beauharnais; el de Celina, en acero; el de Don Juan Arólas, y uua Virgen dibujada y grabada. Esle joven es conocido por sus producciones, y solo diremos que las obras que ha presentado, no desdicen de su acreditado buril: particularmente el retrato de D. Juan Arólas, ha merecido la general aprobación. Finalmente, D. Juan Llácur presentó el retrato de su padre; tres retratos mas, dos de los cuales han sido pintados en las sesiones del Liceo; una copia del retrato de la Duquesa de Alba; otra del de María Cristina, de López; otra de JVtra. Señora de los Dolores, de Ribalta; y cinco bocetos ejecutados también en las sesiones del Liceo. El Sr. Llátser es muy aplicado y constante, y promete mucho por lo Unto: entre los espresados cuadros dat r pn referencia á los retratos de Cristina y Duquesa de Alba. Tal ha sido la esposicion de pinturas : abundante en obgetos, en todos ellos se nos ofrece algo que admirar. /. J. A. VALENCIA: IMPRENTA DE LÓPEZ Y 0."